lunes, 31 de octubre de 2016

En la mente de un asesino

No hará falta que me presente ante usted, pues ya sabe quién soy. Espere, ¿no sabe quién soy?, ¿me he equivocado? Discúlpeme, ha sido un error mío. He sido muy maleducado al suponer que ya me conocía de antes, como si ya tuviera una fama tan grande que sería imposible no identificarme. A veces mi ego me puede. Ruego que me perdone, créame cuando le digo que los británicos somos los más educados del mundo, ¿no cree?

Para compensar este malentendido, me presentaré de la manera más original posible. Puede que, más tarde, pueda reconocerme. Empezaré mostrándole mi querida ciudad, la capital del gran Imperio y del mundo entero: Londres.

Observe estas calles iluminadas con el sol otoñal. Los hombres caminan tranquilamente dirección a sus lugares de trabajo, dejando que las damas disfruten de la tarde del té mientras sus hijos juegan en los parques o en sus casas. El día en West End se llena de vida, de elegancia y de clase. Símbolo de esta zona y de todo nuestro poder es el Big Ben, el gran reloj que marca nuestras horas fugaces.

Si me lo permite, diré que siempre sentí un fuerte rechazo hacia ese reloj, y creo que todos deberíamos sentirlo. Puede que ese reloj nos ayude a nuestra organización y a disfrutar del tiempo, pero para mí representa una fuerte fugacidad de la vida. Cada minuto que nos señala es uno menos que tenemos, y no nos damos cuenta, pero todos los relojes son controlados por la fina mano de la muerte.

Le confiaré un secreto: yo también ayudo a que el reloj fluya y no se pare nunca. No, no soy relojero ni nada de lo que usted está pensando, pero ya le he dado una pequeña pista de mi identidad.

Como le iba diciendo, no sólo el Big Ben, sino todo West End es símbolo del poderío de nuestro Imperio. Aquí mostramos la auténtica cara al mundo. Una ciudad llena de riqueza, de negocio, de avance y de cultura. Londres es nuestro presente. Londres es vuestro futuro.

Claro que, como comprenderá, todo lo que digo roza la utopía. Ya me gustaría a mí que la realidad fuera así, pero no; todo diamante debe pulirse.

Me avergüenza enseñarlo, pero aquí también vive la cloaca de Europa. Mírelos. Son todos vagabundos hambrientos, niños desnutridos, sodomitas, pedófilos; gente sin pasado ni futuro. En el fondo me dan bastante lástima, pues son personas sin aspiraciones. Los niños están condenados a vivir de frío o de hambre, y los que tienen suerte no vivirán más de cuarenta años. Y si lo consiguen, se volverán completamente locos. Lógico, pues yo he experimentado esa locura.

Sin embargo veo una lacra aún mayor que reina en el East End. ¿Lo ve allí? ¿Ve a dos personas, mujer y hombre? No son para nada un matrimonio o una pareja de novios que pasea por estas sucias calles. Es una prostituta prestando su "servicio", si es que acaso lo podemos llamar así. ¿Lo ve? Ahora giran en esa esquina, donde consumarán por un par de peniques.

Lo peor son los hombres de la clase alta que se prestan a ello, aquéllos que daban nombre al Imperio. Caen ante esas mujerzuelas borrachas para recibir algo más que simple placer. Tendrán suerte si no se les cae la cara dentro de diez años por sífilis. Y ya no hablemos de esos que prefieren la compañía masculina en los burdeles de Cleveland's Street…

Reconozco que yo también caí ante ellas. Me trajeron la locura, por culpa de una enfermedad tan incurable que ni yo mismo pude curarla a pesar de mis altos conocimientos; que hizo que se me echasen de mi mundo, vagando ahora por toda la ciudad buscando un lugar en el que vivir. Curioso, porque es aquí, en Whitechapel, donde he hallado mi hogar.

Y es gracias a ello que ahora me siento el rey de este lugar. Soy el único que puede hacer cambiar la vida de estas pobres criaturas, siempre y cuando corte de raíz el problema, la cual se esconde tras esas esquinas.

¿Usted sabe lo que es la sensación de ser como un fantasma la noche de niebla otoñal?

¿Sabe lo que es vigilar cada paso que de una mujer por la calle, eligiendo cuál se sacrificará por el bien común?

¿Sabe lo que es engañarla, seducirla, y arrastrarla al abrazo de la oscuridad?

¿Sabe cómo es el dulce sonido de un grito ahogado por el filo de un cuchillo en el cuello?

¿Sabe lo que es tener el poder en tus manos para manipular un cuerpo y manchar tus manos de sangre?

No conozco el remordimiento. He de aguantar la risa floja y el nerviosismo para no ser descubierto por nadie. Hubo una vez que por poco me pillaron in fraganti, y al no poder terminar el trabajo, otra tuvo que pagar por el error de otro. Siempre que acabo siento una inmensa euforia indescriptible. Tal vez la gente no lo entienda, pero todo lo hago por el bien común…, y el propio.

Oh, disculpe, ¿ya sabe cómo me llamo no? Es bastante inteligente, me ha sorprendido cómo en tan poco tiempo lo ha averiguado. Lógico, ya he revelado alguna información que me identifica. Los hombres y mujeres de su siglo querrán saber mi verdadera identidad, pero ese secreto me lo llevaré al más allá. Sin embargo, sí que puedo confirmarle mi pseudónimo.

Sí, soy yo: Jack el Destripador.

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sábado, 15 de octubre de 2016

Inocente infancia

Cuando paso por esos pasillos de baldosas blancas no puedo evitar recordar aquellos tiempos donde la inocencia era la base de nosotros. Era entrar en clase y querer jugar con todos los compañeros, llevarnos bien, buscar a un amigo y no a un enemigo. Era disfrutar de las matemáticas y de las letras como si de un juego se tratara. Cantar y bailar las notas musicales que de la gaita tan sonora salían. Escuchar cuentos e imaginar que nosotros éramos la bruja malvada, el príncipe azul o la princesa encerrada en la torre. 

Aquellos eran tiempos de pura inocencia, de imaginación, de creatividad y de curiosidad. Es por ello que, muchas veces, cuando veo a los niños que bajan al recreo, me entre un sentimiento de envidia sana. Y cada día no dejo de pensar en esos años.

domingo, 21 de agosto de 2016

La generación "falsa"

Soy de esa generación nacida a finales de los 90'. Una generación que aún no sabe si pertenece a la Y o a la Z. Una generación que ha vivido lo mejor de la infancia de los noventa y el nuevo milenio. Nacimos después de la disolución de la URSS, cuando el mundo comenzaba a vivir una falsa paz e internet había llegado a nosotros. Hemos crecido con los ordenadores, y hemos tenido un móvil ya con once años, luego que nuestros hermanos mayores lo tuvieran con quince y nuestros padres com treinta. Hemos pasado nuestra infancia y adolescencia en medio de una crisis mundial que afecta sobre todo a Occidente, mientras en Oriente aún viven en guerra. Hemos sobrevivido a tres Fin del Mundo y hemos vivido en dos milenios, dos siglos y dos décadas sin cumplir los dieciocho años. Supuestamente nuestra generación es la que cambiará el mundo, la que mejorará la situación, la que iniciará una nueva etapa gloriosa en nuestra historia. Mentira, todo mentira. Pasamos nuestra preadolescencia y adolescencia delante de nuestro smartphone de última generación, alimentando nuestro ego en las redes sociales. O incluso sin ellas porque es demasiado "mainstream". Sólo la ciencia y la tecnología dan dinero y son el avance, olvidando de dónde venimos y nuestro legado. Creemos ser más tolerantes que nuestros mayores cuando nos radicalizamos en el machismo, la homofobia y el racismo; nos seguimos riendo cuando alguien llama puta a una mujer o maricón a un gay, pero defendemos falsamente sus derechos a través de la pantalla. Vivimos independientes al resto, cuando queremos la aceptación de los demás. Tenemos una mente fuerte e independiente y nos dejamos manipular fácilmente. Nos quejamos de las relaciones y amistades tóxicas y disfrutamos manipulando y haciendo bullying al débil de la clase.
No somos la generación que cambiará el mundo; somos la generación que le dará el golpe final.

martes, 2 de agosto de 2016

Aquel loco llamado Rafik

Hubo una vez un simpático mandril me enseñó a mí (y a muchos) que podíamos llegar a ser seres inmortales. Que cuando una persona se va no lo hace para siempre, que siempre está con nosotros. Que un adiós quiere decir un "hasta luego". Que nuestras almas nos conectan con los reyes del pasado, que nos observan desde las estrellas, se comunican por el viento y viven en nosotros. Que el pasado era parte de nosotros. Nuestras raíces, aciertos y errores, de los cuales siempre sacas una enseñanza, sea grave o no. Que la locura aparente podía ocultar tras de sí un ser espiritual, lleno de sabiduría y enseñanzas que dar. Que el pasado dolía, pero nos daba una lección para el futuro. Que lo que buscamos determina nuestro camino. Que siempre debemos ir más allá de lo que vemos.

Gracias Rafiki por ser ese viejo loco que tanto nos enseñó.

lunes, 20 de junio de 2016

Reseñas: El fuego en el que ardo (Mike Lightwood)

Datos
Título: El fuego en el que ardo
Título original: El fuego en el que ardo
Autor: Mike Lightwood
Año: 2016
País: España
Género: novela, juvenil, novela LGBT
Páginas: 379
Puntuación: 10

Sinopsis
Ser gay puede complicarte mucho la vida.

¿Todas esas películas y series que te cuentan lo maravilloso que es ser gay? ¿Estar rodeado de compañeros modernos en el instituto que te quieren como eres? ¿Padres que te apoyan incondicionalmente?

Todo mentira. La realidad no es ésa. Al menos, no la del protagonista de esta historia, que vive un auténtico infierno por culpa de aquéllos que no lo aceptan como es. Pero cuando las cosas se complican de verdad, conoce a un chico de ciudad con una visión del mundo completamente distinta. Con su ayuda, deberá escoger entre dejarse consumir por las llamas de quienes lo odian o renacer de sus propias cenizas.

Opinión
En esta reseña hablamos de la que es la primera novela del autor Mike Lightwood. Una novela de corte juvenil que toca un tema que, trágicamente, está en primicia todos los días: la homofobia. Y el autor consigue que se refleje toda esa realidad en casi cuatrocientas páginas.

La historia que nos relata es una historia terriblemente real. Una historia que, en este momento y mientras escribo estas líneas, están sufriendo miles de adolescentes en Occidente. En países que teóricamente son "tolerantes" y "civilizados", donde cualquiera puede ir de la mano con su pareja sin recibir a golpes las palabras MARICÓN o BOLLERA. Y recalquemos que eso ocurre en los países de occidente: pensad ahora en países donde se castiga la homosexualidad o la "propaganda gay" (no me gusta nada ese término, pero lo escribo para que todo el mundo entienda a qué me refiero).

Cada palabra escrita, cada capítulo encuadernado, no son más que reflejos de los golpes que el protagonista llega a sufrir en prácticamente cada capítulo. Llegas a meterte profundamente en su piel, seas de la orientación que seas y tengas la identidad que tengas. Comprendes todo lo que sufre Óscar, lo sientes, lo padeces. Personalmente, me llegó a costar leer algunas partes. Tenía miedo de la realidad que contaba y que se silenciaba.

Pero había algo que se escondía entre las líneas del texto: la esperanza. Una esperanza reflejada en muchos personajes, en muchas situaciones del libro, que hacía que me alegrara de lo que leía. Veía que la esperanza debía ser lo único que no debía perderse. Que a pesar de leer un capítulo en el cual todo acababa en desastre, deseabas leer el siguiente para ver si acababa bien. Todo ello sumado a que cada capítulo comenzaba con la letra de alguna canción (recomiendo leer cada capítulo con su canción mencionada).

Justo cuando acabé de leer el libro, lo cerré y me quedé completamente quieto. No sabía que reacción debía tomar, pues había sufrido muchísimas emociones a medida que lo iba leyendo, igual que el protagonista. Como si la historia leída fuera mi historia. Acabé sonriendo, a punto de llorar. El libro acaba de convertirse en uno de mis favoritos, principalmente por la dureza de la trama y el rayo de esperanza que soltaba en cada capítulo.

El día de la Feria del Libro de Madrid fui a que me lo firmara. Cuando me encontré frente al autor nos saludamos cordialmente. Yo iba acompañado de una amiga que había tenido el gran detalle de acompañarme mientras el resto del grupo iba a buscar a otro autor. Le di el libro parea que me lo firmara, y entonces comenzamos a hablar. Me comentó que le sonaba mucho mi cara, pero no sabía de donde, lo cual me extrañó, porque yo no le conocía de nada. Fue una conversación muy cordial y amistosa.

Cuando le pregunté sobre cómo comenzar a publicar un libro, me dijo que empezarlo sería muy difícil, pero que no debía dejarlo bajo ningún concepto. Finalmente acabamos haciéndonos una foto los dos juntos, y me dejó un bonito mensaje en el libro. La verdad es que fue un gustazo verle y conocerle, y ojalá volvamos a vernos en persona.

Yo le deseo que el libro tenga muchas ediciones y su éxito vaya en aumento. Y que siga publicando, que esteré encantado de leerle.

sábado, 18 de junio de 2016

La carrera

Llegaba a pensar que después de una caída, aparecería un fuerte dolor. Que la herida se abriría y comenzaría a sangrar. Que el dolor sería punzante, agudo e insoportable y comenzaría a llorar. Que el resto de personas, en vez de ayudarme, se reirían y no me darían la mano.

Fue entonces cuando una mano se acercó a mí. Detrás de ellas unos ojos sinceros y tranquilizantes. "Agárrate" me dijo. Preocupado y avergonzado, le hice caso. No me limpió las heridas, simplemente me miró. Quería curarlas, pero entonces me interrumpió: "deja que se vea, que sean las cicatrices de la caída, de tu lucha"

La contestación me dejó con una sonrisa dibujada en la cara. Desapareció entre la multitud, entre las risas que cada vez iban siendo más silenciosas, dejando paso a la incredulidad, a la extrañeza y, finalmente, a la indiferencia.

Y fue entonces cuando comencé a correr. A donde fuera, daba igual. Daba igual el camino y el tiempo. Daba igual las dificultades. Cantaría, saltaría, bailaría. Comenzaría una nueva carrera hacia mí, hacia mi destino.

Cayera las veces que cayera.

sábado, 28 de mayo de 2016

Hola...

Durante el día he estado totalmente apartado de la ciudad. Pedí el día libre en mi trabajo, y nada más levantarme salí de mi casa. Quería irme a mi pueblo de la infancia, a ver a un ser muy querido, a quien no había visto desde hacía años. 

Entré en el coche. Sabía que tenía un largo viaje por delante: tres horas ni más ni menos. Tampoco hice la maleta, a pesar de que iba a quedarme hasta mañana por la mañana. Sólo tenía una rosa blanca, suficiente para mí. 

Es extraño, pero hasta que no salí de la ciudad no comencé a sentir ese sentimiento llamado nostalgia. Juro que era la primera vez que sentía eso. No sé por qué. A lo mejor porque desde hace tiempo he querido olvidar muchas cosas. También porque sólo me preocupaba de mí, de mi trabajo. Esa sensación nueva era incómoda y placentera a la vez. Triste y alegre: la más rara de las sensaciones. 

Cada paisaje, cada árbol, hasta cada pueblo por el que cruzaba me traían cientos de recuerdos. Grandes recuerdos. Recuerdos de cuando era un crío de cuatro años, de cuando era un adolescente rebelde, recuerdos de mi juventud. Simplemente recuerdos. 

Todavía quedaba una hora para llegar. Estaba ansioso, pues pronto volvería a verla. Os juro que hacía años que no la veía, a pesar de que suene extraño, pero así fue. Pero la verdad es que no quiero recordar la forma en que me despedí de ella. 

Fue horrible. Me echaron en cara que ya no me preocupaba por mi familia, ni por mis amistades, ni por ella. Todos decían lo mismo. Que había sido un egoísta. Que desde que me fui del pueblo había cambiado y que ya no me preocupaba de quienes me rodeaban. En ese momento me enfadé bastante, y grité muchas cosas de las que ahora me arrepiento. Lo peor es que todo eso lo había escuchado ella, pero no pudo hacer nada. Seguía callada, sin moverse. Pero yo sabía que lloraba. 

Y es que era verdad. Me costó reconocerlo en su momento, pues era un joven que quería ver mundo y preocuparse solamente de sí mismo. Ahora por suerte he cambiado, y no creo que sea tarde para pedir disculpas a quienes tengo que darlas. Aunque hayan pasado años de eso. 

El viaje se me hizo bastante corto. Quise dar un recorrido por todo el pueblo antes de visitarla. Y así lo hice. 

No había cambiado nada. Seguía igual que hace diez años. Era igual de pequeño, con las mismas casas. La plaza seguía siendo igual de colorida, aunque la estatua del medio estaba algo estropeada. Todavía había niños jugando y ancianos hablando de los viejos tiempos. Me conmovía mucho esa escena. Cuántos recuerdos… Después del paseo, decidí que ya era hora de ir a visitarla. Vivía a las afueras del pueblo, casi a la frontera. Aparqué el coche enfrente de los grandes portones. Eran enormes, de color negro. Y estaban abiertas. Bastaba con un pequeño empujón para abrirlas. 

Era de mala educación entrar en el hogar de alguien sin avisar, pero supuse que seguiría habiendo confianza. El suelo era de piedra y en el pasillo había varias figuras religiosas: vírgenes, santos,..., una decoración algo excéntrica para ella, pues nunca había sido religiosa. El olor a flores impregnaba el aire, un olor muy agradable. Anduve hasta el final del pasillo. Luego giré un par de veces, hasta que por fin la hallé. 

Su nombre estaba escrito en letras doradas, y la imagen de la Virgen María sobre ella. La estatuilla era bien hermosa, pero no tanto como lo era ella. Le deposité la rosa blanca sobre la Virgen. Era su flor preferida, la más bonita de todas. Y no le quitaba la razón. Me quería quedar todo el día hablando con ella, hasta que anocheciera. Y con todo comencé: 

-Hola mamá.

domingo, 27 de marzo de 2016

Los mitos no siempre fueron invenciones

Mi tío fue el que me introdujo en el mundo de la mitología. Desde pequeñito me había llevado a ver obras de teatro en Mérida, basadas en las grandes obras literarias de Homero. Además, su casa estaba decorada con dibujos egipcios, lo que hizo que la mitología egipcia, a parte de la grecolatina, me interesase.

Todo ello derivó en mi interés por las civilizaciones antiguas, con lo que siempre, a la vuelta del colegio, compraba en el kiosco de en frente de mi centro una revista de Historia. Y en casa, después de comer, leía todo lo que estuviese relacionado con aquellas civilizaciones y sus mitologías. Era fascinante.

Disfrutaba como un niño de esas representaciones (cierto es que era un niño). Me fascinaban las historias que había entre los dioses y los mortales. Esas historias épicas, de amor, de enfrentamiento, llenas de ciencia y de ficción. Historias que eran producto de la imaginación de esos ciudadanos, que las relacionaban con los grandes eventos de la historia, como si los dioses hubieran jugado a las figuritas de guerra.

Y al fin y al cabo eran eso, historias. Historias que, aunque estuviesen relacionadas con hechos auténticos, era imposible que ocurrieran en la vida real. Pensaba que no podían existir personas que pudieran amar tan apasionadamente, a la vez que deseaban lo peor a su peor enemigo. Que amasen a sus maridos, pero sintiesen unos celos increíbles que las impidiesen ser feliz. Que tuviesen unos deseos de venganza enormes, y al cumplir su venganza, su vida acabase vacía.

Yo pensaba que era imposible hasta que, a medida que iba creciendo, me daba cuenta de lo que realmente ocurría a mi alrededor. Mentiras y engaños, celos, amores, odio perpetuo, sed de venganza, ganas de poder sin importar quien cayese. Parecía tan increíble, pero mi inocencia me cegaba. Cuando quise darme cuenta de que aquellos mitos eran ciertos, no pude cambiar nada. 


sábado, 5 de marzo de 2016

¿Olvidarlos? NUNCA

Cuando una persona se va de tu vida, sea quien sea, tus recuerdos relacionados con ella son muy dolorosos.

Da igual si esa persona era un amigo, un amor, un familiar, y da igual salió de tu vida haciéndote daño, muriendo o escapando. Sea como fuere, siempre duele.

Pero jamás queremos olvidar eso recuerdos.

viernes, 26 de febrero de 2016

Te invito

Te invito a que hagamos algo. A que nos atrevamos. Te invito a pasear conmigo por las calles de Madrid, mientras los últimos baños del Sol bañan la ciudad. 

Paremos ahí, justo ahí. Donde los jardines de Sabattini. No hay casi nadie, y el Sol aún no quiere irse. Está esperando, pero, ¿a qué?

Quedémonos quietos. Justo aquí. El escenario perfecto. Mírame. Te miro. No sabemos qué decir, de qué hablar. Pero nuestras miradas siguen ahí.

Acerquémonos un poco más. Y otro poco. Y otro. Cada vez más cerca. Sí, justo ahí. Que el momento dure lo que tenga que durar, pero que sea un momento para recordar toda la vida.

¡Vaya! El Sol ya se ha ido. Y ahora es la Luna la que ilumina Madrid, nuestro escenario. Pero quiero que esto siga, contigo, a tu lado.

lunes, 8 de febrero de 2016

Reseñas: El chico de las estrellas (Chris Pueyo)

Datos
Título: El chico de las estrellas
Título original: El chico de las estrellas
Autor: Chris Pueyo
Año: 2015
País: España
Género: Novela, juvenil
Páginas: 207
Puntuación: 10

Sinopsis
Érase un niño que jamás vivió más de dos años seguidos en una misma casa, así que decidió pintar las paredes de todas sus habitaciones con estrellas. Su rechazo al colegio y una familia inusual le empujarán a emprender un viaje donde no todo serán constelaciones y pedirle deseos a la luna. Es hora de bajar al barro, equivocarse con una princesa y terminar encontrando un príncipe..., ¿o no?

Sus ansias de libertad, tres antídotos de supervivencia y unas botas plateadas le acompañarán por un mundo muerto donde los sueños llegan descalzos y despeinados a Ninguna Parte

Opinión
Casi fue por pura casualidad que este libro llegara a mis manos. Ya había oído hablar de él por las redes sociales y por parte de amigas mías. Yo sólo iba a comprar La Celestina para un trabajo de lengua, no pensaba comprarme más. Fue entonces cuando una de mis amigas se acercó a mí, con el libro entre sus manos. Me dijo: "debes leertelo". Y yo lo cogí. Luego me compré el que tenía que comprar al principio, y entre los dos me gasté todo el dinero que tenía encima. Por suerte, ese dinero se invirtió bastante bien.

Esa misma noche abrí el libro, por la primera página del primer capítulo. Y no pude evitar enamorarme de cada palabra, cada sílaba, cada frase... Todo escrito con una increíble positividad e imaginación a pesar de lo crudo del argumento, de esas partes terribles en las que, cuando las lees, piensas "jamás quiero que ni a mi peor enemigo le hagan eso" o "y pensar que esto ocurre en muchos otros lugares, a todas horas...". Detrás de todo eso, se esconde una profunda esperanza a un cambio mejor.

Y es eso lo que tiene el libro: la esperanza. Una esperanza a que las cosas cambien a la mejor, sólo con pequeñas acciones que a ojos de los demás puedan parecer estúpidas e infantiles. Eso da igual. Todos tenemos nuestras cosas que mantenemos desde pequeños, que nos ayudan a seguir adelante y pintar un poco el mundo tan negro en el que vivamos. El Chico de las Estrellas ya hace su parte, pintando el mundo de azul y estrellas, allá adonde va.

Una de las cosas más positivas del libro es su temática LGTBI. Temática que gusta y crea polémica a partes iguales. Toca algunos temas duros que a muchas personas les ha tocado vivir, y algunos han podido tener un final feliz. Otros, no. No hace falta ser una persona LGTBI para sentirse identificado con el protagonista de la historia, pues todos en algunos momentos hemos sentido la necesidad de pintar el mundo, de hablarle a la luna buscando un consuelo. Esa necesidad de dejarlo todo atrás y empezar otra vez, desde cero, aunque nos cueste. Con la novela es imposible sentirse solo, sentirse como si nadie te escuchase o comprendiese. 

Os pido que dejéis entrar a vuestra habitación al Chico de las Estrellas y que os la pinte de color azul y con estrellas plateadas. Dejad que os hable, que os cuente su historia. Es posible que su historia, al principio, no te resulte interesante, pero pronto sentirás que momentos suyos ya los has vivido tú. Luego pide con él un deseo a la luna, como te invita a hacerlo.

"Porque El Chico de las Estrellas hace magia todos los días"

¿Y tú?, ¿te atreves a hacer magia?

sábado, 6 de febrero de 2016

¡Sácame a bailar!

Estamos solos. Todos se han ido. Todos con los suyos, saliendo de dos en dos. Nadie me sacado a bailar; me he quedado con las ganas.

Y entonces te veo allí, sentado. Me levanto y me acerco. No te digo ni un hola, ni te pregunto el nombre ni nada. Solamente te digo una cosa: ¿Bailamos?

sábado, 16 de enero de 2016

Por ello son culpables

Y de repente se encuentra sola, en medio del desierto. El cielo se pinta de tonos rojos: parece el crepúsculo, pero no se ve al Sol.

A lo lejos se acerca una figura humana. También está desnuda, de rostro afilado, grandes pechos y piernas largas. También es una mujer, con su cabellera roja cayéndole sobre los hombros. Al acercarse, la mujer de cabellos rojos le habla:

-Has mordido la manzana, ¿verdad?

-Así es, ¿y tú por qué estás aquí?

-Me negué a tener relaciones sexuales con él.

Y desde entonces a la mujer se la culpa de todos los males que hay.

jueves, 7 de enero de 2016

Canciones favoritas: Unbreakable/Patito Feo de Ruth Lorenzo

Bueno, en esta entrada quiero hablar de una de las canciones que más me gustan. Una canción que siempre que la escucho me motiva. La escucho todos los días por las mañanas, porque me ayuda a superar todo lo que me pueda pasar a lo largo de la canción. La canción tiene dos versiones: una en castellano llamada Patito Feo y otra en inglés llamada Unbreakable, cantadas por Ruth Lorenzo.

Independientemente de que que te guste o no la cantante, que te guste o no la canción o que ni siquiera la conozcas, la canción es de esas que te motivan para seguir hacia delante. Es de esas que en los momentos de soledad, incertidumbre, miedo o tristeza, te animan la existencia. Sí que es cierto que hay muchas de este tipo, pero no sé, es la que más me gusta de todas, pues la propia cantante la escribió, pues ella misma también se ha sentido varias veces así.

Hay versos de la canción, tanto en inglés como en castellano, que me llegan muy adentro. Los primeros versos que se me grabaron en la mente a fuego. Las primeras que memoricé, ¿por qué? por su significado. Yo recomiendo escucharla, y el porqué ya lo he dicho en anteriores párrafos. Independientemente de que os guste o no, es una canción que en un momento dado merece la pena escuchar, pues todos estamos de bajón alguna vez y necesitamos que nos digan: VUELA ALTO.


"Dispara palabras, jamás me harán caer. Si lanzas tus llamas yo vuelvo a renacer"


"I was made to survive, and through washes you only see me rise. Alive. Unbreakable"

martes, 29 de diciembre de 2015

Cerramos el 2015, y abrimos el 2016

Que me gusten los números pares antes que los impares creo que ha influido en lo que me ocurre cada año. A lo largo de mi vida los años impares fueron los peores. Pocos han sido los que me han gustado y los que lo haya pasado bien. Si tuviera que elegir uno sería el 2011, sin dudarlo, pues me ocurrieron varias cosas que prefiero no recordar jamás, pero los recuerdos siempre reaparecen. 

En cambio los años pares siempre han sido buenos años para mí. Creo recordar algún mal año par escondido por ahí, pero en general son años de bonanza y de grandes momentos. No tengo queja alguna, mas hay algunos pares que no fueron tan perfectos como debería haber sido.

Acabamos el año 2015, el cual debería ser un año de mala suerte. Y sí, lo he dicho en condicional, porque no ha sido malo en realidad, pero tampoco bueno. Ha sido una mezcla bien complicada de momentos amargos y dulces. Agridulce podría llamarlo, pero tampoco me atrevo a denominarlo así.

Cuando acabé el 2014, cambié en muchas cosas para el 2015. Mi actitud cambió bastante, y esa timidez que siempre me había caracterizado la perdí parcialmente (todavía tengo bastantes matices, pero no tardo tanto en coger confianza como antes), la vergüenza la he ido perdiendo, y ahora me atrevo a decir todo lo que pienso sin que me salten treinta a mí. Si recuerdo con cariño este año es por dos sucesos principales. La primera es mi salida del armario con mis amigas, las cuales hicieron que me sintiera mucho más liberado, no tan oculto. Gracias a ellas por ese fantástico día de febrero (sí, me acuerdo del mes y todo). Lo segundo fue mi experiencia de intercambio en Francia. Conocí a gente maravillosa, visité una región preciosa del noroeste de Francia y mejoré bastante mi francés. Conocí mejor a otras personas, y mejoré mi relación con otras, pues o había perdido relación o tan sólo me llevaba o me llevaba algo bien. La experiencia y la compañía fueron muy agradables, y jamás me olvidaré de aquello. Ni de la gente.

Pero al igual que ha habido partes buenas en el año, que fueron dulces, también hubo momentos muy ácidos y amargos. Hubo alguna gente (por no decir persona) que me hizo bastante daño. Y no sólo a mí, sino a mis amigos y amigas, a mi hermano y a mi familia. He visto bastante sufrimiento, peleas sin sentido, que lo único que hacían era hacerme sentir como la mierda, como alguien dividido que sabe que no puede hacer nada. Momentos que debieron ser geniales no lo fueron como deseé, aunque por suerte hubo cosas que hicieron que aquéllos no fueran malos del todo, sólo muy imperfectos. Pero sí que hubo momentos que no pudieron arreglarse, y que jamás se me borrarán de la cabeza. Y sé que jamás recibiré ni disculpas ni nada. Ni un mísero "perdón".

Este año me he equivocado mucho en mis decisiones. Vale que por fin he podido pensar y decir lo que quisiera, como hacen todos, pero me ha pasado factura por llevarlo a un extremo radical. También algunas decisiones las he tomado muy mal y me han pasado factura, pero que por suerte se han podido solucionar y ahora puedo estar muy tranquilo. Para ésos es fácil pasar página, pues a la hora de la verdad no me afectan en el presente.

2015 lo he vivido muy acompañado, pero eso no significa que la enorme compañía sea buena. Como ya lo he dicho antes, hay "gente" que hizo bastante daño a los que me importaban y a mí, y que dudo mucho que le pueda volver a perdonar. Ojalá pudiera decir, pero me recomiendan que no. Y visto lo visto, mejor me callo para este 2016 (si es que puedo). Durante todo el año se ha ido gente, a la cual algunos echaré de menos y a otros no, aunque con muchos sólo tenía una relación cordial y de buen rollo. Yo les deseo todo lo mejor para el 2016 y para el resto de su vida; a lo mejor los puedo volver a ver o no.

Pero también hubo entradas, algunas muy recientes y otras no tanto. Sea como fuere, por redes sociales, cara a cara o lo que sea ha entrado gente nueva que espero que sigan conmigo el próximo año, y si es posible varios más. Otros son los de siempre, que han estado tanto tiempo conmigo y que espero (y deseo) que sigan a mi lado, porque yo seguiré a su lado. Otros reaparecieron en mi vida, y es muy agradable volverlos a tener aquí, y espero que para el próximo año sigan. Y luego hay alguno que ya tiene una pierna fuera de ella, y ojalá pueda salir de mi vida completamente este año par de la buena suerte.

Dicho lo dicho, espero que el 2016 sea otra página más llena de aventuras, y que la mayoría sean positivas. Sí, digo la mayoría, porque es inevitable que en alguna ocasión pueda vivir un mal momento. Este capítulo se tiene que cerrar, queramos o no, y comenzar uno nuevo. Quiero que en el 2016 siga madurando, formándome, viviendo experiencias y conociendo a gente nueva. Quiero vivir este capítulo, este año.

Y por todo eso, ha sido un placer 2015 por haber vivido tu año, pero ahora hay que ceder el paso a 2016. Adiós, y hola.

domingo, 27 de diciembre de 2015

Nunca estuviste aquí

Dormido te veo. Cuando no hay oscuridad, y el silencio reina en la habitación. En el vacío, solos tú y yo.

Nos acercamos muy rápido, e inmediatamente nos abrazamos, deseando que no se acabe el momento. Luego me das un beso y comenzamos a bailar juntos, sin nadie a nuestro alrededor, sin una música que ayude a mantener el ritmo. No hay nada, el escenario perfecto.

Pero el ruido de un coche rompe todo el ambiente. De repente todo se vuelve negro otra vez. Incrédulo y aturdido, abrí los ojos, y lo que observé fue la lámpara del techo. Me levanto y me siento en la cama, con cierto malestar. Todavía sigo algo aturdido, pero la sensación desaparece cuando observo que la cama, a mi lado sigue vacía. Y nunca estuvo ocupada.


lunes, 7 de diciembre de 2015

Reseñas: 1984 (George Orwell)

Datos
Título: 1984
Título original: Nineteen Eighty-Four
Autor: George Orwell
Año: 1948
País: Reino Unido
Género: Novela, distopía
Páginas: 350
Puntuación: 9

Sinopsis
En el año 1984 Londres es una ciudad lúgubre en la que la Policía del Pensamiento controla de forma asfixiante la vida de los ciudadanos. Winston Smith es un peón de este engranaje perverso, su cometido es reescribir la historia para adaptarla a lo que el Partido considera la versión oficial de los hechos...., hasta que decide replantearse la verdad del sistema que los gobierna y somete.

Opinión
Para nosotros, la fecha de 1984 es pasada. Ya estamos a finales de 2015, y durante los años ochenta la gente se tranquilizó al saber que Goerge Orwell no acertó con su novela; pero tal vez no es que fallara en el pronóstico, sino que se equivocó de fecha.

Las novelas normalmente sirven para entretener. Juegan con las sensaciones del lector, y normalmente lo último que pretenden es que marquen tanto el lector que se raye con él siempre, que le sea imposible leer inmediatamente otro porque lo que ha leído se le ha quedado en al mente durante un tiempo indefinido. Y es que con 1984 ocurre así.

La novela nos sitúa en un mundo futurista (bueno, eso es algo muy relativo), donde todo el mundo está en constante guerra (¡vaya!, ¿a qué me sonará eso?) y la vida de los ciudadanos (¿controlarnos?, ¿con qué?, ¿con redes sociales, whatsapp y cámaras de vigilancia?). Todo esto, aparentemente, es ficción pura y dura, pero la verdad es totalmente distinta. Y por ello este libro me ha llegado a marcar tanto, y a horrorizar a partes iguales.

La distopía en general ya no sirven para entretener. Nos intentan avisar de lo que puede pasar en un futuro, cercano o lejano, pero algo que podría pasar. Lo peor es que vamos en la línea. 1984 fue la que comenzó esa tendencia, y cuando uno la lee comienza a relacionar todo lo que está pasando en el mundo con lo que está escrito en el libro, dándose cuenta de las múltiples coincidencias que hay con la vida diaria.

Yo sólo espero que no lleguemos ante tal punto, aunque me temo que ya estamos en él.

viernes, 4 de diciembre de 2015

La noche del Sinsajo

El 27 de noviembre, una semana con retraso respecto a otros países, llegó a todos los cines de España la última película de la saga Los Juegos del Hambre: Sinsajo Parte II. Aunque mientras la mayoría, yo ya la vía una semana antes jejeje

Al principio, evidentemente, quise ir el día del estreno con unas amigas. Pero una de ellas, quien es muy fan de la saga, descubrió una oferta que se realizaba en varios cines de Madrid (y creo que de toda España) en la cual pagabas más pero veías Sinsajo Parte I y Sinsajo Parte II. Me pareció buena idea, aunque la entrada pudiera costar cuatro euros más, pero es que no podíamos esperar una semana más, así que la pudimos ver el 20 de febrero.

En total fuimos seis personas, y vimos tanto la primera como la segunda parte. Y digo esto porque había gente que había comprado la entrada SÓLO para ver la segunda parte, lo cual era bastante estúpido. Se gastaron cuatro euros más por ver una película que en una semana la podías ver por menos. Nosotros no sólo compramos para ver la segunda, sino también para ver la primera y poder disfrutar de la noche del Sinsajo.

Pero bueno, ante todo fue una gran noche. Disfrutamos muchísimo, pues en esa noche se acabó toda nuestra saga, la que nos marcó muchísimo durante la adolescencia. Ese día, además, fue de los pocos que disfruté verdaderamente, con los que yo quería, sin nadie que me hiciera sentir mal. No significa que el resto de días en que vi Los Juegos del Hambre lo pasara mal, pero siempre hay gente que intenta que esa noche no la disfrutes.

Lo mejor fue la sensación final cuando la terminamos de ver. Como he dicho antes, fue el fin de esos momentos. Era una sensación totalmente gratificante, porque ya se había acabado, pero siempre íbamos a tener en nuestras mentes esos grandes momentos, que jamás nadie me los va a quitar.

Recordad: ¡Felices Juegos del Hambre, y que la suerte esté siempre de vuestra parte!

viernes, 27 de noviembre de 2015

Veo a una mujer

Desnuda, me veo frente al espejo. Aún mi pelo no es suficientemente largo, y todavía me quedan muchos centímetros para que llegue a mi cintura, pero no me importa. Puedo hacerme un moño con el pelo que tengo, y es suficiente para mí.
En mi cara aún sigo viendo rastros de masculinidad. Mis pómulos siguen siendo fuertes, y no delicados y finos como yo querría, pero no me importa. Los cambios que sufro son rápidos, y en unas semanas ya tendré el rostro que quiero.
Mi cuerpo sigue teniendo características de un hombre. Mis pechos no están del todo desarrollados, y mis brazos todavía son bastante gruesos, pero no me importa. Puedo disimularlo con jerséis y camisetas de manga larga. En unas semanas me operarán el pecho y mis brazos no serán tan grandes.
Me fijo que en mi cuerpo hay todavía algunas marcas. Golpes, arañazos, moratones..., ecuelas de una vida pasada muy dura que, a día de hoy, aún sigo sufriendo. No me dejan ser quien quiero ser. 
Pero, ¿sabéis qué? Que no me importa en absoluto. Cada día soy aún más fliz. Pronto tendré el cuerpo que he querido desde niña (o niño). Pronto la gente me aceptará y me respetará. Pronto no tendré que pedir disculpas a la gente por hacer lo que quiero hacer. Pronto todo mejorará.
Y aunque aún no esté lo suficientemente avanzada como para que me definen como mujer, yo me considero así. No hace falta tener una vagina ni pechos para sentirte ni ser mujer. Ser mujer es algo más que todo eso. Es ser tú misma.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Mis películas favoritas Disney

Antes de seguir, pido perdón por mi tardanza. He estado muy ocupado por culpa de los exámenes finales de la primera evaluación (Bachillerato me está consumiendo), pero bueno, disculpadme por la tardanza y empecemos con la entrada.

Suelo mirar con muy mala cara a la gente que me dice "Disney es para niños", o "ese tipo de películas son muy infantiles" y no se qué. Yo tengo un poco de obsesión por ellas, y antes prefiero quedarme en casa viendo mi peli Disney favorita que haciendo otra cosa. Me pasa desde pequeñito, y disfruto mucho más si estoy en buena compañía.

Y bueno, pues aquí tenéis mi top de las 15 películas que más me gustan de Disney (ojo, no se incluye Pixar), y me ha costado muchísimo pues tengo tantas favoritas que me duele no ver en el top.  ¡¡Comencemos!!

15. Cenicienta
Cenicienta es mi princesa favorita de la época clásica de Disney. Recuerdo que fue de las primeras películas que vi en mi vida, y me encantaba (y aún lo sigo haciendo) verla con mi hermana y mi hermano. Con respecto a mis queridos ratoncitos, me río muchísimos, sobre todo cuando pelean contra Lucifer. Esas escenas, para mí, valen oro y risas.

Las hermanastras tienen también sus grandes momentos. Con esas peleas y riñas de hermanas, que incluso a veces me recuerdan a mis peleas tontas con mi hermano. Y antes de terminar, quiero decir una cosa: ¡¡¡YO QUIERO RATONES QUE HAGAN MIS TAREAS!!!

Personaje favorito: Gus-gus y Lucifer
Escena favorita: Todas en las que los ratones engañan o se pelean con Lucifer
Canción favorita: Soñar es viajar

14. La Dama y el Vagabundo
No todo en Disney son princesas y príncipes: ¡¡También perros parlantes, que es mejor!! Y es por eso y otras cosas más que esta película se cuela en este top. Para empezar la historia de amor mostrada me parece de las más bonitas: dos personas (perros en este caso) que pertenecen a clases sociales distintas, que a simple vista son totalmente diferentes, lo malo y lo bueno, lo vulgar y sofisticado, la pobreza y la riqueza. Una película en la cual los humanos tenemos poco protagonismo y tan sólo se centra en los perros.

También resaltemos los pocos antagonistas que hay con un papel importante, pues hay varios pero que su papel es prácticamente de extra y aparece muy poco; aunque para mí siempre serán los verdaderos antagonistas los "gatitos" siameses. Me encantaban, pero a la vez les tengo mucho asco.

Además que la famosa escena de los espaguetis me tiene enamorado, con esa canción italiana de fondo. ¡¡Así quiero estar en Italia!!

Personaje favorito: Golfo
Escena favorita: Golfo y Reina cenando en el restaurante italiano
Canción favorita: Somos los gatitos siameses

13. Fantasía
Una película que me impactó desde pequeñito. Más que una película para entretener era una película artística. Contaba muchas historias sin diálogos, acompañadas únicamente por música clásica. Tiene muchas escenas increíbles, totalmente artísticas. Una película muy original por parte de la compañía y del cine en general, que me llegó de pequeñito, que me impactó y me encantó.

Al ser una película con varias historias, no tengo un personaje favorito, pues en cada una tengo el mío y no a nivel general.

Escena favorita: Una noche en el Monte Pelado

12. Mulán
Aquí ya se empiezan a incluir muchas películas del llamado "Renacimiento Disney". En esta etapa que me encanta comienza a alejarse de los típicos clichés de cuentos e inicia otro camino que cada vez se irá más diferenciando.

Mulán es de esas películas que rompen con todo tópico. Una historia completamente diferente a muchas que ha hecho, cuya trama de amor pasa a un segundo plano para contar una trama más épica. Pero es sobretodo ese cambio fuerte en la protagonista lo que hace que Mulán entre en mi top. Ya nos olvidamos de la historia de la princesa que se enamora del príncipe y huye de una bruja. La nueva historia nos habla de una mujer que lucha por honrar a su familia, salvar a su padre de la guerra y a todo un país. En resumen, una mujer que lucha abiertamente contra toda una sociedad que la obliga a hacer lo que no quiere hacer.

Y por supuesto no nos olvidemos de las escenas tan cómicas que nos da mi querido dragón Mushu y el grillo. Disfruto como un niño de sus chistes, y jamás me he cansado de ellos.

Personaje favorito: Mushu
Escena favorita: La lucha en el Palacio Imperial
Canción favorita: Todo un hombre haré de ti, Reflejo

11. Dumbo
Esta película es un reflejo de la inocencia de cualquier niño. Siempre lloro con ella, con sus escenas tan tristes entre Dumbo y su madre encerrada. Me afectó mucho en la infancia, pues me parecía muy injusto el cruel trato que le dieron a la madre del pequeño elefante sólo por defender a su hijo. Por hacer lo que haría cualquier madre acabó encerrada y encadenada. Y el pequeño Dumbo se queda solo, sin amigos, sin nadie, siendo un títere más del circo.

Pero en medio de las escenas tristes, hay escenas muy divertidas protagonizadas por el pequeño ratoncito que le ayuda en todo momento, que se muestra como su fiel amigo. Y claro, no nos olvidemos de los simpáticos cuervos con diferentes acentos del mundo hispano, sacándonos muchas carcajadas.

Eso sí, la película posee una escena muy conocida, que es mi favorita, pero bastante siniestra y con una canción con una letra algo escalofriante. Pero aun así me encanta, y nunca dejo de verla. Es más, siempre que pongo la película repito esa escena mil veces.

Personaje favorito: Timoteo el ratón
Escena favorita: Los elefantes rosas
Canción favorita: Nunca vi un elefante volar

10. Pocahontas
Otra película del "Renacimiento Disney" que nadie debe perderse. Basada en una historia real durante el colonialismo de América, la historia nos habla de una joven india que se enamora de un colono inglés, al cual le enseña a amar a la Madre Naturaleza. Mientras, tanto el pueblo indio como el inglés luchan entre sí por las tierras.

Aunque pueda tener una trama de amor, lo cierto es que al final el amor no es el tema central, sino las raíces culturales y familiares. Pocahontas renuncia al amor para seguir en su tierra, con su familia. Y es por ello que me encanta, porque en ningún momento Pocahontas renuncia de ser quien es por nada.

Otro punto extra (y de otras muchas películas siguientes) es la increíble banda sonora, tanto en inglés como en castellano.

Personaje favorito: Pocahontas
Escena favorita: Escena de la canción "Río abajo lo veré"
Canción favorita: Si no te conociera (no incluida en la película)

9. La Bella y la Bestia
Esta película entra en mi top por tener otra visión del amor. No es un amor a primera vista como se muestra en muchas, es un procedimiento. Una historia preciosa donde el aspecto físico es lo de menos, tan sólo importa el interior como dice la canción.

Además, la personalidad de Bella me encanta. Una chica dulce, educada, que desea vivir aventuras y sólo su padre la apoya, pues se siente un bicho raro en el pueblo. Y mientras Bella puede representar un alma liberada, Gastón es todo lo contrario. Un hombretón, machista, chulo, narcisista,...vamos, una persona a la cual da mucho gusto odiar.

¡Y cómo olvidarme de los muebles parlantes! Desde que la vi siempre he querido tener muebles parlantes como Lumière o la Sra. Pots. Eso sí, ¿no es raro que la película se ambiente en Francia y Lumière sea el único personaje verdaderamente francés?

Personaje favorito: Bella
Escena favorita: El baile en el salón
Canción favorita: ¡Qué festín!

8. Aladdín
Para mí es de las películas más divertidas de Disney. Hay muchos personajes que ayudan a que una típica historia de amor se vuelva mucho más cómica. Sus personajes son memorables, aunque para mí el Genio es el que más destaca.

Fue gracias a esta película que me interesó bastante la cultura arábiga, y que comenzase a leer "Las mil y una noches", una serie de cuentos que me encantan y que una de las historias relatadas es base para la película.

Como ya se dijo antes, el Genio es el personaje más divertido que nunca jamás ha hecho Disney. Su humor tan absurdo y exagerado hace que nos sea imposible no sonreír. De los mejores personajes secundarios jamás hecho en una película.

Personaje favorito: el Genio
Escena favorita: Cuando buscan la lámpara mágica
Canción favorita: No hay un genio tan genial

7. 101 dálmatas
Se trata del clásico Disney que más me gusta. Desde que la vi tuve un gran amor hacia los animales, especialmente los perros. A diferencia de otras películas no es un musical aunque sólo salen dos canciones.

La mención especial se la dedico a mi personaje favorito y la que es mi villana favorita: Cruella de Vil. A pesar de su crueldad, ADORO a esta mujer. Es prácticamente la definición de diva, una exageración de una diseñadora adicta a la moda. La villana perfecta, pues no existe una razón lógica para querer matar a unos cachorros, y su único motivo posiblemente sea el más cruel de todos. Es una villana de los pies a la cabeza, la mejor de todas.

Aunque esté hablando de la versión animada, la versión en life-action también la adoro. Y de esta última también adoro la segunda parte. Son tres películas muy recomendadas para todo el mundo.

Personaje favorito: Cruella de Vil
Escena favorita: La persecución de Cruella a los perros en coche.

6. Lilo y Stitch
Posiblemente la película que más me haga llorar. Completamente diferente a todo lo que ha hecho Disney, y que no tuvo tanta acogida en su momento, pero que hoy por hoy es considerada una obra de la animación.

De pequeño me sentía bastante identificado con Lilo, pues nunca había sido como los otros niños. A ellos les gustaba algunas cosas, a mí otras; ellos tenían muchos amigos, y yo tenía tan pocos que necesitaba menos de cinco dedos para contarlos. Es por ello que Lilo es de mis personajes favoritos, aunque no es el primero de esta película.

Además, a parte de la maravillosa historia que habla de la familia, me encanta los cuerpos realistas de los personajes. La hermana de Lilo, Nani, es dibujada con un cuerpo considerado de "gorda", y rompe con cualquier cano de belleza.

Y antes de terminar, mención especial a Pleackly y Jumba. Nos regalan increíbles momentos de risa y diversión.


Personaje favorito: Pleackly
Escena favorita: Lilo le cuenta a Stitch la historia de sus padre y éste se va (lloro demasiado con esta escena)

5. El Jorobado de Nôtre Dame
Se trata de esas películas que cuando eres niño no la llegas a entender del todo, pero cuando ya tienes una edad te das cuenta del contenido tan adulto que tenía y que tu inocencia te impedía ver. Para mí es de las películas más duras que ha hecho Disney, pues mezcla temas como el racismo, la locura, la discriminación, la religión y el sexo. La discriminación y el racismo sí que lo podías ver con tu inocencia infantil, pero las escenas referentes al sexo no.

Cuando era pequeño no entendía por qué Frolo odiaba tanto a Esmeralda si ésta no le había hecho nada. Pensaba "bueno, es el villano, así que odia porque sí". Cuando ya iba creciendo me daba cuenta de que Frolo se sentía atraído sexualmente por Esmeralda, y por ello se sentía pecador e impuro; y la única forma que tenía de deshacerse de ella era matándola.

A parte de esos elementos imposibles de entender con una mentalidad de infante, las escenas más duras se reflejaban en el odio del pueblo hacia Quasimodo. Incluso a mis dieciséis años lo paso fatal en esa escena, y dudo mucho que pueda llegar a superarla. Es muy injusto ese odio injustificado.

Por último añado que me parece de las mejores adaptaciones que se ha hecho de una novela, y eso que posee muchas diferencias.

Personaje favorito: Esmeralda
Escena favorita: La lucha en la catedral
Canción favorita: ¡Fuera!

4. Frozen
Aunque haya hablado de los llamados clásicos, que todo el mundo ha visto, debo incluir la que es una de las mejores películas Disney de este siglo.  Estrenada hace sólo dos años, Frozen supuso un cambio drástico en Disney. Mezclando varios temas ya vistos en otras películas, Disney se llega a burlar de si misma cuando Elsa dice: "Acabas de conocer a un hombre, no puedes casarte con él". ¡Pero si era lo que ocurría en muchas películas suyas!

Además del mensaje de la película, del cual me siento muy reflejado. Enseña a los niños a aceptarse a sí mismos y no dejarse influenciar por otras personas; a vivir tu vida como tú quieras, a sentirte libre. Adoro demasiado esta película, pero no es mi favorita. Con respecto a los personajes me encanta el giro que han dado en el antagonista, pues ya no es un brujo ni una persona cruel, simplemente es el príncipe azul que anteriormente era el héroe. Anna merece una mención al dar una evolución a su comportamiento en toda la película, de niña buena e inmadura a una joven madura e inteligente. Elsa se ha convertido en mi princesa favorita, al ser la única que no se casa ni se enamora en toda la película, se acepta tal y como es y acaba siendo reina. Y luego está mi querido Olaf, el más adorable. ¡¡Ojalá lo tuviera delante para darle un fuerte abrazo calentito!!


Personaje favorito: Olaf, Elsa
Escena favorita: Elsa cantando ¡Suéltalo!
Canción favorita: ¡Suéltalo!

3. El Rey León
El clásico de los clásicos. La película de dibujos más conocida, favorita de muchos. Y con razón, pues es una auténtica obra maestra del cine de animación. Se trata de una adaptación de la novela Hamlet.

Poco hay que decir de ésta. Es una película que gusta a todos sin ni siquiera buscarle una razón lógica. A mi me gusta principalmente por sus escenas tristes, las divertidas, y las que te ponen los vellos de punta. Tanto el inicio como el final, aunque son iguales (jugando con el ciclo sin fin), son escenas perfectas, memorables, escenas que te marcan. Y la maravillosa banda sonora, con la cual es imposible no emocionarse.

Aunque Simba sea un personaje increíble, quienes más me gustan son Timón y Pumba. Dos personajes increíblemente simpáticos, divertidos y con mucha carisma. No conozco a nadie que los odie. Scar es a mi juicio de los mejores villanos, aunque en el fondo me da bastante pena. Es malo precisamente porque siente envidia de su hermano, porque seguramente no recibió demasiado cariño de sus padres, o incluso porque todos lo consideran alguien inferior y él quiere ser algo más. Es un villano, por así decirlo, entrañable.

Personaje favorito: Timón y Pumba
Escena favorita: Simba camina sobre la roca bajo la lluvia
Canción favorita: Hakuna Matata.

2. Tarzán
La principal razón por la cual la considero mi segunda favorita es por la gran banda sonora. Para mí es la película con las mejores canciones, todas cantadas por Phil Collins. Pero no por ello significa que el argumento sea algo inferior. En la película nos encontramos tanto escenas muy tiernas, como cuando Kala adopta a Trazán después de que el guepardo matara a sus padres, y escenas divertidas protagonizadas por Terk y Tantor.

Otra cosa que me encanta es que en una película de estas características ya no nos centramos tanto en cómo se enamora Jane, sino en cómo se enamora Tarzán. Éste tiene cierta personalidad infantil, pues nunca ha conocido su mundo real, y por tanto no sabe lo que es el amor hasta que llega Jane. Me parece una historia de amor muy bonita.

Por cierto, ¿a que igual que yo creíais que Terk era un chico y no una chica?


Personaje favorito: Tarzán
Escena favorita: Kala juega con Tarzán y un montón de mariposas después de adoptarlo.
Canción favorita: En mi corazón tú vivirás

1. Hércules
Vale que no sea la mejor película que haya hecho Disney, pero tiene muchas cosas que hacen que para mí sea mi favorita. En primer lugar gracias a ella desde pequeño me interesó muchísimo las humanidades, la historia y especialmente la mitología. A lo largo de la película hay muchas referencias a muchos mitos, haciendo que no sólo versione una historia, sino que mezcle varias.


En segundo lugar entran los personajes. Hay muchos, todos muy variados y con sus grandes momentos. Prácticamente todos los personajes principales y secundarios me caen bien, hasta Hades que es el antagonista es de mis villanos favoritos. Sus cómplices Pena y Pánico son los que dan los grandes momentos de toda la película. Meg me encanta porque en todo momento se muestra como una mujer fuerte, independiente e inteligente, pero dentro tiene su lado tierno y sensible. Hércules a pesar de tener aspecto del típico machote egocéntrico, me encanta porque no se muestra como su aspecto indica, sino que es simpático, bueno, agradable... Destaco sobre todo las canciones cantadas por Las Musas. Tan sólo la canción del inicio ya nos indica las grandes canciones que se presentan después.

En resumen, es una película animada que cualquiera debe ver, y que a muchos les gustaría. Personalmente, no conozco a nadie que no le guste.

Personaje favorito: Meg, Hades, Las Musas
Escena favorita: Todas las escenas protagonizadas por Hades
Canción favorita: Tan cierto como tú

Bonustrack: Anastasia
Ya sé que no es una película Disney, pero la incluyo porque si de verdad lo fuera, sería mi favorita de la factoría.

Poco puedo decir de ella, pues me parece simplemente maravillosa. Tiene muchas escenas memorables, y canciones que te llegan adentro. La adoro desde la primera vez que la vi, y gracias a ella me interesó muchísimo la historia en general. Aunque sea una película de princesas, se aleja bastante de ese cliché para dar otra visión. Todos los personajes son geniales, y a mí me resultó imposible odiar a alguno.

Y por supuesto las canciones son increíbles, algunas de ellas haciendo que se me ponga la piel de gallina. No es una película Disney, pero posee tantas características suyas que la hacen suya, e incluso superior a varias que ha hecho. Sólo puedo decir que me encanta, y jamás me he cansado ni me cansaré de verla.

Personaje favorito: Anastasia
Escena favorita: Anastasia en el Palacio cantando
Canción favorita: Una vez en diciembre


Y vosotros, ¿cuál es vuestra película de Disney favorita?